El
martes 11 de noviembre se conmemora en Francia la firma del Armisiticio
que supuso en la misma fecha de 1918 el final de la Grande Guerre para
los franceses. En este año se recuerda el centenario del inicio de
aquella larga y cruel contienda europea que finalmente devino en
mundial.
La Primera Guerra Mundial,
también conocida como Gran Guerra, fue una guerra desarrollada
principalmente en Europa, que dio comienzo el 28 de julio de 1914 y finalizó el 11 de noviembre de 1918,
cuando Alemania pidió el armisticio y más tarde el 28 de junio de 1919, todos los
países en guerra firmaron el Tratado de
Versalles.
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Monument aux morts de la Grande Guerre. Toulouse |
Lucharon 65,8 millones de soldados, de los que
murieron más de 1 de cada 8, un promedio de 6.046 hombres muertos cada día en
los cuatro años que duró la guerra. Francia fue el país más afectado
proporcionalmente: 1,4 millones de muertos y desaparecidos, equivalentes a
un 10% de la población activa masculina, acompañado por un déficit de
nacimientos. El estancamiento demográfico francés se prolongó, con un
envejecimiento de la población que sólo logró crecer con la inmigración. El
norte francés quedó en ruinas: casas, puentes, vías férreas, fábricas, etc. Por
eso el 11 de noviembre, día del armisticio
es una fecha grabada en la
memoria del pueblo francés, es un día de fiesta nacional que recuerda el final
de aquel largo infierno. No hay pueblecito francés, por pequeño que sea, en el
que no encontremos un monumento en recuerdo de los muertos de
aquellos años. En 2014 se cumple el centenario del inicio de la
guerra y las conmemoraciones se multiplican.
Tras el fin de la guerra, el mapa
de Europa se transformó significativamente, las fronteras cambiaron y varias naciones se independizaron o se crearon.
Cuatro grandes imperios dejaron de existir; el alemán, ruso, austro-húngaro y
otomano. Los Estados sucesores de los dos primeros perdieron una parte
importante de sus antiguos territorios, mientras que los dos últimos se
desmantelaron.